jueves, 3 de enero de 2008




Daré una lección de historia.

Hace cuatro años, cuando los pokemon dominaban el mundo, se descubrió un gran hito en la historia de la humanidad: el palo para rascarse la espalda.

Desde entonces todo cambió, ya no necesitábamos (los hombres, está claro, el resto de seres vivos con cerebro y un 33,33% de sus extremedidades son autosuficientes [y esto es para suavizar los posibles pensamientos machistas acerca del cartel de la foto]) ni a las mujeres ni a los perros.*

Y qué gran cambio, ya no había que rascarse contra el marco de la puerta cuando picaba la espalda, ni había que tirarse al suelo cuando picaba un brazo (espero no ser el único en hacerlo). Pero llegó el palo a nuestras vidas (y a la de las mujeres, pero con distintos objetivos laborales) y con él la posibilidad de rascarse hasta el más mínimo rincón de nuestro cuerpo. Podíamos ir a cualquier sitio sin ese miedo que invade al hombre desde hace como unos cuatro meses o así, los ataques de picores. Y todo gracias al palo.

Un palo inventado, por el abuelo de Tiger Woods, de oficio "madero" (policía, police si me apuras) y que en el momento de inventarlo le dijo a su mujer: "María, toca madera a ve si me sale bien el invento" (esto era un chiste de palabras con la propia palabra palo, pero me estoy distrayendo con otras cosas, que no han de ser porno precisamente). En sus inicios el palo del señor Tiger fue concebido para sentarse. Pero claro, había un problema, el palo se insertaba muy bien en el recto del señor Tiger (me cuesta mucho no sotlarlo sin que sea desagradable) pero las astillas le hacían daño (el barniz fue inventado por un italiano llamado Luciano, creo que al final dejó a la mujer). Así que cuando el señor Tiger dió por desistido su último intento de sentarse empezó a rascarse la cabeza con el palo mientras pensaba otro uso, y en ese momento se dio cuénta de lo que había conseguido. Bueno, en realidad no había conseguido nada pero se le quitó el picor de encima. Y esa es la historia, más o menos.

Los hombres no serían concebidos como lo son hoy en día si no llega a ser por este gran hombre. Por supuesto era negro, o al menos así se le conoce desde que empezó a experimentar con el palo (ya basta de chistes de mierda, lo sé)

Creo que puedo terminar de escribir gilipolleces, pero es que me sentí inspirado y aburrido.

*: Sé que escribo más entre paréntesis que en texto normal. Pero "éche o que hai"

1 comentarios:

Style dijo...

yeee froster, saludos leeré tu blog siempre que pueda :)